Curso 2025-26/ HISTORIA
DE ESPAÑA – Análisis de textos para a PAU (UMU 2026)
EL REGENERACIONISMO
DE JOAQUÍN COSTA
.
El
problema fundamental nuestro en la hora de ahora y desde hace largos años
–siglos quizá- puede encerrarse en esta fórmula: Nivelarnos con Europa, en lo
físico, lo mismo que en lo espiritual; que el español se eleve de la condición
de avasallado a la dignidad de hombre, que alcance la plenitud de la libertad,
que deje de padecer hambre, hambre de pan, hambre de instrucción, hambre de
justicia...
Hace
falta inundar con un raudal de millones el suelo de la Península y el cerebro
del español: campamentos escolares, edificación de escuelas, formación de
maestros, colegios españoles en el extranjero, universidades y altos estudios
de investigación, ferrocarriles, puertos, acequias, canales, repoblación
forestal, saneamiento de poblaciones, construcción de casas económicas para las
clases pobres...
Estas
campañas de regeneración y europeización requerirán bastante más dinero que el
que invertimos hace pocos años en hacernos expulsar del Nuevo Mundo. Y no
todavía para emparejarnos con Europa, si no para acercarnos a sus arrabales.”
Cit.
GARCIA MERCADAL, J. Ideario de Joaquín Costa. 1932.
Análisis histórico de las
ideas del texto: el regeneracionismo de Joaquín Costa
El texto recoge de forma dura y crítica el núcleo del
pensamiento regeneracionista formulado por Joaquín Costa a finales del siglo
XIX y comienzos del XX, en un contexto marcado por la crisis del sistema de
la Restauración y, especialmente, por el desastre colonial de 1898.
No se trata de una crítica coyuntural, sino de una impugnación global del
funcionamiento del Estado y de la sociedad española, a la que Costa
considera anclada en el atraso estructural.
En primer lugar, el autor realiza un diagnóstico radical de los
males de España, enumerando problemas sociales, económicos, políticos y
culturales. Destacan el hambre, la desnutrición y los bajos salarios,
que reflejan una economía incapaz de garantizar condiciones de vida dignas a
amplias capas de la población. A ello se suma el analfabetismo y la
incultura, que Costa interpreta como una de las raíces profundas del atraso
español, al impedir la formación de ciudadanos conscientes y participativos.
Desde esta perspectiva, el subdesarrollo no es solo material, sino también intelectual
y moral.
Un elemento central del texto es la
denuncia de la oligarquía y el caciquismo, pilares del sistema político de la
Restauración. Costa considera que el régimen liberal vigente es una fachada,
dominada por élites económicas y políticas que controlan las elecciones y
excluyen a la mayoría de la población de la vida política real. En esta crítica
se integra también el pretorianismo, es decir, la constante intervención
del ejército en la política, síntoma —según el autor— de la debilidad del
Estado civil y de la ausencia de una auténtica cultura democrática.
Desde el punto de vista económico, Costa subraya el
atraso de la agricultura, a la que califica de “neolítica”, y la
degradación de los recursos naturales, como la deforestación. Esta
visión conecta con su preocupación por la falta de modernización productiva
y por la incapacidad del Estado para impulsar un desarrollo equilibrado. La
referencia al “extranjero colonizándonos” revela, además, el temor a una dependencia
económica exterior, muy presente tras la pérdida del imperio colonial.
Frente a este
panorama, el autor formula una propuesta regeneradora clara, resumida en la idea de “nivelarnos
con Europa”. Para Costa, Europa representa el modelo de progreso material,
científico y cívico, y España debe aproximarse a él tanto en lo “físico” como
en lo “espiritual”. Esta europeización no se basa en cambios políticos
inmediatos, sino en una profunda transformación estructural sustentada
en la educación, la inversión pública y la modernización de infraestructuras.
La educación ocupa un lugar central en el proyecto regeneracionista:
escuelas, formación de maestros, universidades y centros de investigación son
concebidos como el instrumento fundamental para superar el atraso secular.
Junto a ello, Costa reclama grandes inversiones en obras públicas, regadíos,
saneamiento urbano y vivienda social, lo que refleja una concepción del
Estado como agente activo del progreso, muy alejada del liberalismo
económico clásico.
Finalmente, la comparación entre el coste de estas
reformas y el gasto realizado en la aventura colonial subraya una idea clave del
regeneracionismo: España ha invertido recursos en la gloria exterior
mientras descuidaba su reconstrucción interior. El mensaje es claro: la
verdadera regeneración nacional no pasa por el imperialismo ni por el
mantenimiento de un sistema político corrupto, sino por una profunda reforma
social, educativa y económica.
En conjunto, el texto expresa con claridad el espíritu
del regeneracionismo: una corriente crítica, reformista y moralizadora que, sin
ser revolucionaria, cuestionó los fundamentos del régimen de la Restauración y sentó las bases intelectuales de
muchas propuestas reformistas del primer tercio del siglo XX.


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