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sábado, 14 de abril de 2018

TEMA EBAU.- Panorama general del reinado de Alfonso XIII. Intentos de modernización; Regeneracionismo y crisis socio-económicas (1902-1923).


TEMA EBAU.- Panorama general del reinado de Alfonso XIII. Intentos de modernización; Regeneracionismo y crisis socio-económicas (1902-1923).

Introducción:
El reinado de Alfonso XIII se inicia en 1902 cuando es coronado rey a la edad de dieciséis años y concluye en 1931 cuando abandona el país con la proclamación de la República. Hasta 1923 reinó estando vigente la constitución de 1876, luego apoyó el golpe de Primo de Rivera y reinó durante su dictadura, y, tras la dimisión del dictador, intentó continuar su reinado volviendo a la constitución canovista.  Fue un intento infructuoso porque a los pocos meses tuvo que ceder paso al nuevo sistema republicano y abandonar el país.

DESARROLLO:

El inicio del reinado de Alfonso XIII estuvo marcado por la crisis de 1898, que impulsó el deseo de cambio. Cambio que intentaron los líderes de los partidos dinásticos como Maura o Canalejas. Pero el corto alcance de las reformas no evitó que el sistema se hundiera poco a poco. Durante el primer tercio del siglo XX se acentuó la crisis del sistema político de la Restauración. Su naturaleza oligárquica no respondía a las demandas una sociedad que había cambiado debido al proceso industrializador y a la creciente urbanización. A esta crisis contribuyó el protagonismo político de Alfonso XIII, quien no renunció al protagonismo político que la Constitución de 1876 le otorgaba. Su responsabilidad en las políticas desarrolladas fue alta. Por todo ello, la oposición al sistema derivó en un rechazo a su persona, que acabó arrastrando a la propia institución monárquica, especialmente tras su apoyo al golpe de Estado del general Primo de Rivera.

INTENTOS DE MODERNIZACIÓN: REGENERACIONISMO
A comienzos del siglo XX el sistema político de la Restauración, sustentado en la Constitución de 1876, era una monarquía liberal pero no democrática y el turno de los partidos dinásticos, sostenido por la oligarquía y el caciquismo comenzó a ser cuestionado por el regeneracionismo, que propuso la modernización política, social y económica de España. El regeneracionismo aglutinaba el malestar de todos los sectores económicos que no se sentían representados en el régimen de la Restauración. Joaquín Costa censuró el sistema político y el falseamiento de la democracia, y propuso una serie de reformas económicas y educativas que se resumían en el lema “Despensa y escuela y siete llaves al sepulcro del Cid” que propugnaba la necesidad de dejar atrás los mitos de un pasado glorioso, modernizar la economía y la sociedad y alfabetizar a la población. Defendía la necesidad de organizar a los sectores productivos de la vida española al margen del turno dinástico con unos nuevos planteamientos que incluyesen el desmantelamiento del sistema caciquil y la transparencia electoral. Surge así una corriente de pensamiento, revisionismo político, que con los argumentos regeneracionistas intentó impulsor la política de la Restauración.
Fueron primero los conservadores, liderados por Silvela, quienes trataron de emprender «reformas radicales». Para ello crearon dos ministerios que encarnaban las reivindicaciones del regeneracionismo: el de Instrucción Pública (Educación) y el de Agricultura; además se retormó la legislación social iniciada en la 1ª República regulando los accidentes laborales y el trabajo de mujeres y niños. La tarea política de Silvela fue continuada por Maura que impulsó el regeneracionismo conservador, entre 1907-1909, con la puesta en marcha de su proyecto de “revolución desde arriba”. Se trataba de hacer profundas reformas políticas que renovaran el sistema sin socavar sus fundamentos. Pretendía crear un estado fuerte y capaz de gobernar, reformar la administración local para erradicar el caciquismo y articular la sociedad en partidos fuertes y apoyados en la opinión pública. El maurismo tenía los siguientes principios:
§  Defender la influencia social de la Iglesia católica frente a las pretensiones de la izquierda de crear un Estado laico.
§  Conectar a la monarquía con la realidad social e incorporar otras fuerzas políticas al sistema, en concreto, el catalanismo conservador de la Lliga.
§  Llevar a cabo una política exterior nacionalista y expansionista en Marruecos que permitiese olvidar el desastre del 98. Por ello, España participó en el reparto de África ocupando Marruecos tras la Conferencia de Algeciras de 1906. Pero su ocupación generó el descontento popular por los reclutamientos forzosos para una guerra que sólo interesaba a unos sectores minoritarios: el ejército (que veía la oportunidad de recuperar el prestigio perdido tras el desastre de 1898, así como un medio de ascenso y de protagonismo político) y los capitalistas interesados en la explotación de las minas de hierro del Rif.
En su dinámica política se topó con problemas  como el catalanismo político de la Lliga regionalista de Prat de la Riba y Cambó que perseguía mayor autonomía, el republicanismo anticlerical de Lerroux, el auge de las asociaciones y partidos obreros y un creciente antimilitarismo alentado por la aprobación de la ley de Jurisdicciones de 1906 y el sistema de cuotas de reclutamiento.  
LA SEMANA TRÁGICA (1909). Estos problemas estallan cuando tras el desastre del barranco del Lobo Maura decide enviar reservistas. lo que provocó numerosas protestas por la resistencia de éstos a embarcarse. La situación estalla en Barcelona (del 26 de Julio al 31 de Julio) cuando a ellos se añade la huelga convocada por socialistas y anarquista derivó en el asalto y quema de edificios religiosos y barricadas en las calles. La autoridad militar proclamó el estado de guerra y estallo una oleada de violencia callejera cuyo balance fue de116 muertos y 300 heridos. La represión fue dura, más de 1500 detenciones, 17 penas de muerte (se ejecutaron 5, entre ellas la de Ferrer i Guardia, pedagogo catalán, anarquista y fundador de la Escuela Moderna). Su ejecución, tras un proceso muy cuestionado, levantó una oleada de protesta en toda Europa, y en España un grito unánime: "Muera Maura”, por lo que fue cesado por el rey.
CANALEJAS emprendió el intento más importante de regeneración del sistema para lograr su progresiva democratización y ampliar las bases sociales del régimen, buscando la integración política de los sectores obreros (lo que él denominó una “República coronada”). Su programa estaba basado en la mejora del sistema parlamentario, la secularización del Estado y la intervención estatal en materia social. Sus ámbitos de actuación fueron:
-        Optó por  la separación entre Iglesia y Estado impulsando la libertad religiosa, incluyendo el fin del monopolio de las órdenes religiosas en el campo de la enseñanza. Intentó aprobar una nueva Ley de Asociaciones Religiosas (la ley del candado) que limitaba el establecimiento de nuevas órdenes religiosas, pero la oposición de los sectores conservadores lo impidió.
-        Reformas sociales: reguló las relaciones laborales de los trabajadores (ley de la jornada máxima de 9 horas en la minería, ley de accidentes de trabajo, seguridad social obligatoria, contratos colectivos de trabajo y regulación del derecho a la huelga).
-        Intento solucionar el problema catalán y las demandas de la Lliga con la Ley de Mancomunidades Provinciales
-        Aprobó la ley de reclutamiento (1912) que estableció el servicio militar obligatorio sin distinciones en caso de guerra.
El asesinato de Canalejas en 1912 dio paso a una serie de gobiernos de corta duración, lo que provocó la fragmentación del sistema de partidos y una creciente inestabilidad gubernamental.
CRISIS SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA: 1917-23
Tras el fin de la I Guerra Mundial se produjo una intensa crisis política, social y económica. Durante el conflicto las cifras macroeconómicas (gracias a las exportaciones a países en guerra) muestran un incremento de la riqueza y un desarrollo de la producción industrial, pero este crecimiento se apoyó en una mano de obra barata. Además, el reparto de dicha riqueza incrementó las desigualdades sociales, pues subieron los precios pero no los salarios. La inflación castigaba a las clases populares. En esta coyuntura los sindicatos obreros crecen y el temor a la vía revolucionaria (ejemplo de la revolución rusa) lleva a los patronos a optar por una política de enfrentamiento directo con éstos. En 1917 estala una triple crisis militar, política y social:
§  Militar: el ejército empezó a cuestionar el sistema interviniendo en la vida política y creó las Juntas de Defensa. El Gobierno intentó disolverlas y detener a sus dirigentes por rebeldía; pero como contaban con el apoyo del rey, el Gobierno tuvo que reconócelas y admitir sus peticiones (junio de 1917).
§  Política: ante el clima de tensión, el gobierno decretó la censura de prensa y la suspensión de las garantías constitucionales y de las Cortes, lo que generó una oleada de protestas. Cambó convocó en Barcelona (julio 1917) una Asamblea de Parlamentarios a la que sólo acudieron la oposición y algunos liberales. Ello originó un movimiento civil que exigió la convocatoria de Cortes constituyentes, la autonomía para Cataluña y la aplicación de un programa reformista que contemplara la realidad plurinacional de España. Estas demandas provocaron una grave crisis política pero la heterogeneidad ideológica del movimiento, dificultó su cohesión, y el rechazo por parte de las Juntas de Defensa que se situaron junto al gobierno, facilitaron la disolución de la asamblea.
§  Social: la tensa situación social y la creciente importancia de los sindicatos favorecieron la creación de un comité de acción conjunto CNT-UGT, que pese a sus diferencia (los socialistas partidarios de una democratización efectiva del régimen y los anarquistas de una revolución social)  que convocó la huelga general revolucionaria 13 de agosto 1917. La movilización se extendió por las principales ciudades de Asturias, el País Vasco, Madrid y Barcelona, así como por Andalucía. Tras cinco días, el ejército reprimió duramente la huelga.
Pero la represión de la Huelga no significó la paz social. El fin de la Primera Guerra Mundial (1918) intensificó la crisis económica; a la inflación de los años de la guerra se unió la contracción de la demanda, que provocó el cierre de empresas, el aumento del paro y rebajas salariales. Así:
§  En Andalucía, la agitación social, baja desde principios de siglo hasta 1917, vivió, entre 1918 y 1920, una etapa de actividad revolucionaria, conocida como el "trienio bolchevique",  provocada por la situación de miseria de los jornaleros agrícolas, la carestía de la vida y la influencia de la Revolución rusa.  
§  En Cataluña las huelgas, los sabotajes y los atentados se sucedieron. La repuesta de la patronal catalana se caracterizó por su dureza: frente a la huelga obrera, el lock-out (cierre patronal de la empresa por decisión del dueño); frente a la acción directa o terrorismo rojo, el terrorismo blanco o contratación de pistoleros y bandas armadas para asesinar a dirigentes obreros y sindicales. Esta situación condujo a la promulgación de la “ley de fugas” que permitía disparar al detenido que intentaba fugarse y que se transformó en un auténtico terrorismo de Estado ya que fue el pretexto legal para disparar por la espalda a cualquier arrestado.
§  En Asturias y Vizcaya la agitación fue una menos violencia, aunque también fueron frecuentes los enfrentamientos entre obreros y la patronal y el gobierno.
De esta forma, entre 1917 y 1023, se produce la quiebra de la monarquía parlamentaria pues aunque hubo tentativas de revitalizar el sistema ninguna pudo realizarse por la falta de entendimiento entre los grupos políticos que formaron diferentes gobiernos de concentración (11 en total). El declive del sistema fue imparable pues a la inoperancia de los gobiernos se sumó la creciente contestación política al régimen, la conflictividad social y el desastre militar en Marruecos (desastre de Annual, 1821, más de 10.000 muertes)
Las protestas populares (motines, disturbios, y huelgas organizadas por la UGT y la CNT) crecieron.  El estallido de la Revolución rusa animó a los republicanos a luchar por una sociedad más democrática, pero provocó un profundo temor en los terratenientes, la burguesía y gran parte de la clase media española, cada vez  más favorable a una solución militar autoritaria que pusiera orden en la sociedad española. Era inaplazable buscar una salida, democrática o autoritaria. El golpe militar, de Primo de Rivera en 1923 impuso la dictadura, con la aprobación del rey.

CONCLUSIÓN:
Como hemos visto, el período que se inicia en 1902, con el ascenso al trono de Alfonso XIII, y concluye en 1923, con el establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera, se caracterizó por una permanente crisis política que puede explicarse por la conjunción de una serie de factores: la división de los partidos del “turno”, el debilitamiento del caciquismo (paralelo al desarrollo urbano e industrial del país), el desarrollo de la oposición política (republicanos, nacionalistas y partidos y sindicatos obreros); a los que hay que sumar el intervencionismo político del propio Alfonso XIII cuyo apoyo a los sectores más conservadores del ejército culminó en la Dictadura de Primo de Rivera, que al contar con el beneplácito de la monarquía fue un elemento clave en el desprestigio de la monarquía y la proclamación de la República en 1931.

viernes, 13 de abril de 2018

TEMA EBAU. El régimen de la Restauración. Características y funcionamiento del sistema canovista.


TEMA EBAU. El régimen de la Restauración. Características y funcionamiento del sistema canovista.

INTRODUCCIÓN
Tras el pronunciamiento de Martínez Campos (Sagunto, 1874) se pone fin a la experiencia democrática del Sexenio, que fracasa por la fuerte inestabilidad interna y la disgregación de sus apoyos políticos y sociales. El retorno de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII tuvo como principal artífice a Cánovas del Castillo, que establece el llamado sistema canovista, caracterizado por la alternancia en el poder de los llamados partidos dinásticos, que utilizan para ello el falseamiento electoral a través del caciquismo. Fuera de este sistema político muy poco democrático quedan republicanos, nacionalistas, socialistas, tradicionalistas, cuya fuerza será cada vez mayor, sobre todo tras la crisis de 1898.

DESARROLLO:
Bases del sistema político canovista
El pronunciamiento de Martínez Campos supuso la restauración de la monarquía borbónica en la persona del hijo de Isabel II: Alfonso XII. El nuevo sistema político, configurado por Antonio Cánovas del Castillo (de ahí “canovista”) tuvo un carácter netamente conservador, se trata de un sistema parlamentario liberal poco democrático; con un sufragio censitario muy restringido al principio  y más tarde con un sufragio universal (1890) falseado. Contó con el apoyo de los grupos conservadores (oligarquía), atemorizados por la radicalización del Sexenio y la irrupción del obrerismo.
Este sistema descansa sobre la Constitución de 1876, inspirada en la de 1845. En ella se establecen  las bases del sistema canovista: soberanía compartida entre Cortes y Corona, amplias prerrogativas de la Corona (derecho de veto, potestad legislativa compartida con las Cortes y nombramiento de ministros -control del poder ejecutivo-), Cortes Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado), confesionalidad católica del Estado y amplia declaración de derechos cuya concreción se remite a leyes ordinarias que tendieron a restringirlos. Precisamente esto, que se refleja en la cuestión del sufragio (no establecido en la Constitución, sino regulado por leyes) va a permitir que sea aceptada por los dos partidos que se van a turnar en el poder, permitiendo así que sea la constitución española con mayor vigencia.
Los pilares básicos sobre los que se asentó el sistema canovista fueron: la Corona (árbitro de la vida política y garantizar el entendimiento y alternancia entre los partidos dinásticos), los partidos dinásticos (conservador, liderado por Cánovas del Castillo y el liberal por Sagasta), renunciando ambos al pronunciamiento para acceder al poder) y el Ejército (se le aleja de la vida política, supremacía del poder civil sobre el militar, potenciación del monarca como símbolo y cabeza visible).
El fin de los conflictos bélicos del sexenio y centralismo político.
El final de principales conflictos heredados del Sexenio (Tercera Guerra Carlista y Guerra de Cuba) permitió la pacificación interna del país. La derrota Carlista (en Cataluña, Aragón y Valencia en 1875 y en Navarra y el País Vasco en 1876) supuso la supresión del régimen foral y, impulsando así una política centralista, aunque más tarde, en 1878, se concediendo cierta autonomía fiscal a las provincias vascas a través de los Conciertos Económicos. La Guerra de Cuba se produjo con la Paz de Zanjón (1878) que estableció una amplia amnistía, la abolición de la esclavitud, la concesión de autonomía y la participación de Cuba en las elecciones a Cortes. El retraso e incumplimiento de estas reformas provocó la llamada “Guerra Chiquita” en 1879 y la posterior insurrección de 1895 que concluyo con su independencia en 1898.
En funcionamiento del sistema: bipartidismo y turno pacífico, el caciquismo y la dinámica política.
Bipartidismo y turno pacífico:
El sistema político se basaba en la existencia de dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista. Sin embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base social. El Partido Conservador de Cánovas del Castillo aglutinó a los sectores más conservadores: terratenientes y alta burguesía. Interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario en un sentido muy restrictivo. Defendía la confesionalidad católica del Estado y el orden social, y un Senado restringido que pudiese frenar las iniciativas “peligrosas” del Congreso.  El Partido Liberal de Sagasta aglutinaba a los antiguos progresistas, unionistas y republicanos moderados. Su base social eran las clases medias e interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario de una manera más aperturista. Tenían una visión más laica del estado y se inclinaban a un reformismo más progresista. En la práctica, sus gobiernos se diferenciaban poco, por lo que la alternancia de ambos en el poder fue pacífica y regular. Esta alternancia se basaba en la manipulación de los resultados electorales.
Manipulación electoral y caciquismo
El sistema electoral canovista era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo (pucherazo) y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico, en especial en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y que además ocupaban los cargos municipales, por lo que controlaban el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos con los que chantajeaban a la población.
La dinámica electoral se ponía en marcha una vez pactado el cambio de gobierno por los dos partidos dinásticos. Desde el ministerio de Gobernación se elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”),  se enviaba a los alcaldes y caciques, quienes, a través de la coacción (social, económica y violenta, si hacía falta) los favores y el pucherazo, se encargaban de aquí fuse.
Dinámica política
La Restauración (1875 y 1902) puede dividirse en dos grandes etapas: el reinado de Alfonso XII (1875-1885) y la Regencia de María Cristina (1885-1902). En todo este periodo el turnismo funcionó con toda regularidad, entrando en crisis a partir de 1898, ya que el impacto de la crisis erosionó a los partidos dinásticos. En su evolución pueden señalarse las siguientes etapas:
Gobierno Conservador (1875-1881): se ponen las bases del nuevo régimen gracias a la Constitución de 1876 y al fin de las guerras de Cuba y carlista.
Gobierno Liberal (1881-1884): fracasa en la aplicación del ideario reformista liberal.
Gobierno Conservador (1884-1885): debe hacer frente a la muerte de Alfonso XII en 1885. Para evitar la desestabilización del sistema ambos partidos firman ese mismo año el Pacto del Pardo que suponía el acceso al poder del Partido Liberal y la regencia de María Cristina hasta que Alfonso XIII alcanzara la mayoría de edad.
Gobierno Liberal o “Gobierno Largo” (1885-1890): se aplican medidas reformistas como la Ley de Asociaciones (1887), la abolición de la esclavitud (1888) y el sufragio universal masculino para las elecciones generales (1890). Sin embargo, esta democratización fue en realidad nula por el sistema de control electoral (caciquismo y turnismo).
Entre (1890-1902), salvo breves intervalos de dominio liberal,  gobiernan los conservadores, que deben hacer frente a su crisis interna  por el asesinato de Cánovas en 1897  y a la crisis  provocada por el desastre de 1898.
Las deficiencias del sistema canovista: exclusión de partidos.
En la práctica, el sistema político canovista marginó de la vida política a amplios sectores de la sociedad. Además de fuerzas de oposición como los carlistas y los republicanos y del creciente peso del movimiento obrero socialista y anarquista, se desarrollaron los movimientos nacionalistas, sobre todo en Cataluña y el País Vasco. Frente a todos ellos, el régimen intentó atraerse a los sectores más acomodaticios y marginó del sistema a los más radicales.
El movimiento obrero, cuyas organizaciones fueron ilegalizadas y reprimidas en los primeros años del sistema político canovista, fue consolidándose tras el acceso de los progresistas al poder en 1881. Estaba dividido en anarquistas (CNT) y socialistas (en 1879 se funda el PSOE y UGT) . Su creciente fuerza explica que el Estado empezara a tomar las primeras medidas de reforma social y que en 1910 obtuviese el primer diputado en las Cortes (Pablo Iglesias, por Madrid).
Durante el periodo de la Restauración surgen también movimientos regionalistas, que reclaman autonomía, como consecuencia de la política centralista del régimen liberal, su castellanización cultural y  la aparición de movimientos culturales que reclaman el renacimiento literario y cultural de las regiones que contaban con una lengua propia y con un pasado de independencia. El Catalanismo está ligado al movimiento cultural y literario (Renaixença) que se fija como objetivos la recuperación de la lengua y señas de identidad de la cultura catalana y cuyo programa se plasma en  “Bases de Manresa”. En 1901 se funda la Lliga Regionalista, dirigida por Prat de la Riba y Francesc Cambó. Es una agrupación conservadora apoyada por la burguesía industrial y comercial) que pedía el fin de la corrupción del sistema y la concesión de autonomía. El nacionalismo vasco se ve impulsado por la abolición de los fueros en 1876 y la creciente inmigración castellana por la industrialización que hicieron surgir un movimiento defensor de la cultura y lengua vascas; en 1894 Sabino Arana funda el PNV, cuyos pilares ideológicos eran el racismo, los fueros y la religión; a partir de 1901 el PNV se va moderando y optando por posturas autonomistas.
Otros movimientos regionalista, con menor fuerza, surgieron en regiones como Galicia (Rexurdimento de mediados del XIX), Valencia (Valencia Nova, 1904) y Andalucía (Blas Infante, 1910), debido a la poca fuerza de su burguesía frente a la vieja nobleza y la Iglesia y el predominio campesino-jornalero que opta por opciones conservadoras u obreras.

CONCLUSIÓN
La incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898 y el fracaso del regeneracionismo implicaron a corto plazo un crecimiento de las opciones políticas situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias), intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con ayuda del Ejército, lo que explica la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose en 1931 la II República, un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en España.

Nota: el apartado de la dinámica política puede suprimirse, así como el último párrafo del apartado de la aparición de  los regionalismos y nacionalismos: gallego, valenciana y andaluz. 



lunes, 12 de marzo de 2018

TEMA EBAU.- MURCIA. EL REFORMISMO BORBÓNICO DEL SIGLO XVIII:


EL REFORMISMO BORBÓNICO DEL SIGLO XVIII:
Reinados de Felipe V (1700-46) . Fernando VI (1746-59) . Carlos III (1759-88)
1. Introducción
El siglo comienza con la Guerra de Sucesión (1700-1714) que enfrenta a Castilla y Francia, que apoyan a Felipe de Anjou, contra  Aragón, Inglaterra, Holanda, Portugal y Austria que apoyaron al Archiduque Carlos de Austria. El final de la guerra supone un cambio dinástico  y un cambio de modelo político: del sistema polisinodial y la diversidad institucional y legal de los Austrias, a la unificación y centralización del absolutismo de los Borbones.
La Guerra acabó con los Tratados de Utrecht (1713) que supuso la pérdida territorial de las posesiones españolas en Europas, además de Menorca y Gibraltar entregadas a los ingleses. Esto conducirá a los Pactos de Familia con los Borbones franceses.  Las pérdidas territoriales de España permiten ahorrar gastos militares y concentrarse en los problemas del país.
2.- Desarrollo.
El reformismo borbónico está vinculado a la llegada de la ilustración. En España se desarrolla más tarde que en Europa (Carlos III)  debido a la ausencia de burguesía, al conservadurismo de los intelectuales y de la Iglesia, y a la inexistencia de clases medias. Principales preocupaciones de los ilustrados fueron: la educación, la economía (para que aumente la producción y la riqueza) y la Iglesia (para que cumpla su función con moralidad y eficacia, y esté sometida al poder real).
Entre las reformas más destacadas que se van a producir a lo largo del siglo podemos destacar:
  • Los cambios político e institucionales que lleva a configurar el nuevo Estado borbónico:
- Los Decretos de Nueva Planta imponen el modelo político-administrativo de Castilla a los reinos de la Corona de Aragón (1707-1716) no así en Navarra y País Vasco, que habían sido aliadas de Felipe V de Borbón en la guerra. Se pasa de un estado plurinacional a la unificación jurídica e institucional extendiendo el modelo castellano a todo el territorio. Así en los reinos de la Corona de Aragón un capitán general al frente de una Audiencia, tendrán la máxima autoridad
Se suprimen las Cortes de los diversos reinos y las instituciones forales (Diputaciones), por lo que sólo hay unas únicas  Cortes de España.
- Otras reformas políticas fueron:
§   En 1713 se aprueba la Ley Sálica que excluye a las mujeres del trono.
§  Los Consejos se suprimieron o fueron perdiendo importancia, tan sólo se mantuvo el Consejo de Castilla único órgano de gobierno (funciones consultivas, legislativas y judiciales –Tribunal supremo-), convertido en una especie de Ministerio de la Gobernación.
§  Las Secretarías de Estado y del Despacho –Estado, Justicia, Hacienda, Marina, Guerra e Indias- sustituyen al sistema polisinodial de los antiguos Consejos. Los secretarios eran nombrados y cesados por el rey.
§  España se divide en provincias, y al frente de cada una estaba el intendente que depende directamente del rey y tiene como funciones básicas el control del ejército, la recaudación de impuestos y la dinamización económica del país (Reales fábricas, desarrollo agrícola, mapas, censos, urbanismo, educación…)
§  En los municipios se extiende la figura del corregidor y los regidores a todo el territorio. Carlos III creará las figuras del procurador síndico personero y del diputado del común, elegidos por los vecinos para representar su voz y controlar abastecimientos y mercados.
  • En América: sobreviven los virreinatos (Nueva España y Perú), a los que se añaden los de Nueva Granada y Río de la Plata. Desaparece la Casa de Contratación (1790) y se acaba con el monopolio comercial de un solo puerto.  En un intento por mejorar la Administración se extienden las intendencias que sustituyen a gobernaciones y corregimientos y  se intenta un mayor control del comercio americano mediante el  fortalecimiento de la flota, la creación del ejército regular americano
- Al tiempo se reorganizó la Hacienda real:
§  Con Felipe V se implantan nuevos impuestos en los territorios de la Corona de Aragón equivalentes a los que se pagaban en Castilla (equivalente, contribución única, talla o catastro) cantidad fijada por la Administración y recaudada proporcionalmente entre los habitantes.
§  Fernando VI intentará implantar una reforma en Castilla sustituyendo los múltiples tipos de impuestos por una contribución única (propuesta del marqués de la Ensenada) para lo que se elaboró el Catastro de Ensenada en 1750-53 (recuento de propiedades y habitantes). Fue un intento frustrado por la oposición de los privilegiados pues los obligaba a contribuir.
§  Carlos III buscó alternativas para conseguir ingresos extraordinarios tras los gastos de la guerra de Independencia de los EE UU. A partir de 1780 se emitió deuda pública y los que prestaron dinero al Estado recibieron unos vales reales, a un interés del 4%,.
En las relaciones Iglesia-Estado se impuso el Regalismo, que afirmaba la superioridad del poder real sobre la Iglesia, y que se ejercía a través del Patronato regio (derecho de nombrar cargos eclesiásticos importantes obtenido por los RR CC para Granada y América). La  expulsión de los jesuitas (1767) es el mejor ejemplo de ese regalismo.  
- También se impulsaron reformas económicas, impulsadas por la ideas de la Ilustración, pues la economía es una de las principales preocupaciones de los ilustrados, cuyo objetivo era mejorar y modernizar la producción y el comercio.
- El atraso en la agricultura no permite alimentar a una población en crecimiento.  Observan que el sistema de propiedad es el gran problema, las tierras están amortizadas, no pueden ser vendidas. Las manos muerta son propiedad de la Iglesia; los mayorazgos forman parte del patrimonio nobiliario, y las tierras municipales que podían ser de aprovechamiento común para pastos, leña… “bienes comunales”, o las que podían ser arrendadas a particulares “bienes de propios”. La escasez de tierras disponibles y los arrendamientos altos eran el gran problema de este modelo se proyectan varios proyectos de reforma como los de Campomanes, Olavide y Jovellanos. Pero la monarquía se limitó a aplicar medidas parciales (arrendamientos de tierras municipales, colonizaciones de Sierra Morena) no llevó a cabo una reforma agraria por la oposición de nobleza y clero, y la propia limitación del reformismo ilustrado que no quería cambiar el modelo socioeconómico del Antiguo Régimen.
Se intentó mejorar la producción artesanal e industrial con una política proteccionista (prohibición de importación de telas) el fomento de manufacturas reales (para la producción de objetos de lujo), se decretan honestas todas las profesiones y oficios (1783), se impulsa  la construcción naval, y se fomenta el comercio interior eliminando las aduanas interiores y se aprobó la Ley de libre circulación de granos.
En el comercio con América  se intentó la creación de compañías comerciales (Compañía Guipuzcoana de Caracas) pero fracaso, y para estimularlo se puso fin monopolio comercial de la Casa de Contratación de Cádiz, primero a través de un sistema de registros en 1735, y finalmente se con la liberalización del comercio con América (1765 y 1778).
Finalmente señalar la preocupación ilustrada por la difusión de sus ideas a través de la educación y la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País que realizan estudios sobre las necesidades del país y traducen y difunden los libros extranjeros con ideas fisiócratas y liberales, y fomento de la industria y el comercio.
3.- Conclusión
El siglo XVIII fue una etapa de crecimiento demográfico y económico, y supuso para España una etapa de estabilidad en contraste con los siglos anteriores. Como hemos visto, el cambio de dinastía trajo importantes cambios en la organización política e institucional del Estado: el centralismo y la uniformidad, y trajo también las  ideas ilustradas y su espíritu reformista, si bien puso de manifiesto los límites esta política reformista: no  se pretenden modificar ni el modelo político (absolutismo) ni el socioeconómico (sociedad estamental y desigualdad jurídica) ni el problema de la propiedad de la tierra. Pese a que como dice el historiador Juan Fernández, el siglo XVIII se caracteriza por más proyectos que reformas, no es menos cierto que los proyectos de reformas permitieron la  reflexión de los ilustrados sobre los problemas del país, y pese a que no se pusieran en práctica, si es cierto que sus ideas acabarán abriendo paso a las reformas del siglo XIX.