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lunes, 16 de octubre de 2023

Curso 2023-24. 2º Bach. Historia de España. Retos (Al-Andalus)

  Curso 2023-24. 2º Bach. Historia de España.  Retos (Al-Andalus)


RETO 1. Curso 2023-2023

Dicen que no cambiamos nada… pero voy a demostrarte que el mundo mejor con nosotros. Para ello tienes que tener en cuenta que durante siglos Al-Ándalus fue el faro que iluminó la civilización. Fue una tierra de continuo intercambio de conocimientos y de saber. Una mezcla de culturas que durante ocho siglos contribuyeron a definir nuestro mundo tal y como lo conocemos hoy. Gracias a los numerosos sabios que vivieron durante la época andalusí y los campos del saber que cultivaron como la medicina, las matemáticas o la agronomía, hoy disfrutamos de muchos avances que, sin ellos, no conoceríamos. Estos son algunos de ellos. Te los voy a proponer mediante retos. A medida que los vayáis descubriendo os propondré el siguiente.

Vamos con el primero

Pista 1:

     - §  No es una invención nuestra, pero la introdujimos y difundimos por toda la península Ibérica.

 
  - §  
Como eso no es suficiente te diré que su sistema de funcionamiento es similar al de un tocadiscos.

miércoles, 11 de enero de 2017

¿Cómo hacer un comentario de Texto Histórico?

1.- LECTURA DETENIDA DEL TEXTO
Se ha de leer el texto las veces que sean necesarias, hasta comprenderlo completamente.
Después subrayaremos lo más importante, veremos si el texto lo podemos dividir en partes, aclararemos conceptos dudosos mediante diccionarios, atlas geográficos o históricos, enciclopedias, etc.

2.- CLASIFICACIÓN DEL TEXTO: 
a)      Origen:
Por su origen pueden ser:
·         Fuente primaria o directa: cuando es un documento de la época y del momento en el que se produjeron los hechos.
·         Fuente secundaria o indirecta: cuando son posterior a los hechos.
b)      Naturaleza y características del texto:
·         Jurídicos: Documentos que emanan de un poder político y tienen carácter legal (leyes, constituciones. decretos, tratados, acuerdos internacionales, órdenes…).
·         Histórico-literarios: Cuando tienen carácter subjetivo. Memorias, autobiografías, recuerdos históricos, artículos de prensa, obras literarias, notas personales, cartas… .
·         Narrativo o históricamente circunstancial: cuando tiene un carácter predominantemente objetivo, porque el autor está relacionado o emana de un hecho histórico determinado del que él mismo forma parte. Es decir: Discursos, proclamas, declaraciones, manifiestos, resoluciones o acuerdos desprovistos de carácter legal y los escritos o informes de tipo político y social.
·         Historiográficos: Documentos que son obra de un historiador u otro autor posterior a los hechos, en los que se abordan los acontecimientos pasados con una finalidad investigadora o científica (Textos y libros de historia...).
·         Otros tipos: Políticos,  económicos,  judiciales,  demográficos,  religiosos,  geográficos,  etc.
(Nosotros en un principio los clasificaremos dentro de alguno de los 4 primeros tipos, a los que luego podremos añadir la clasificación de alguno de los del último apartado. Es decir un texto puede ser histórico-circunstancial de carácter político por ejemplo).
c) Autor y obra: Diremos el nombre del autor (si se conoce) y algunos datos sobre su biografía.
d) Destinatario: Hay que decir a quién va dirigido el texto y su finalidad: a la opinión pública, si es privado o público, si es oficial o personal, si es de carácter nacional o internacional, etc.
(Por ejemplo: una carta particular, un manifiesto o panfleto dirigido a un colectivo, o una constitución o ley dirigida a todo el pueblo.)e) Marco espacio-temporal: Determinación de dónde y cuándo fue escrito el texto. Es decir a qué país pertenece el hecho narrado y en qué tiempo se desarrolla. Si no estuviese fechado, deberemos recurrir a los elementos que contiene el texto (personajes, acontecimientos...) que permitan fecharlo con mayor o menor precisión.

3.- ANÁLISIS DEL TEXTO:
En este punto deberemos resumir de forma breve y clara el contenido del texto, tratando de jerarquizar las ideas expuestas. Para ello distinguiremos entre la idea principal que da sentido al texto y las ideas secundarias que completan el sentido del texto a modo de argumentos de apoyo de la idea principal.
Lo esencial es esta fase del comentario es la explicación de las ideas y de los datos a través de una ordenación que muestre su mayor o menor significación, y las relaciones entre unos y otros, sean éstas relaciones causa a efecto o de cualquier otro tipo.
Es importante tener en cuenta algunas indicaciones:
·         No hay que repetir el texto.

·         No debemos introducir ningún conocimiento que se haya aprendido durante el curso. Simplemente hay que resumir las principales ideas el texto.

·         Hay que huir de dos extremos: hacer un resumen tan amplio que prácticamente se convierta en una repetición del texto o hacer una síntesis tan breve que haga imposible entender de qué trata el documento sobre el que se está trabajando.

4.- COMENTARIO HISTÓRICO:
Relacionar el texto con la situación histórica en la que se sitúa teniendo en cuenta estas 3 partes:
- Antecedentes. Son los hechos por los que como consecuencia tienen lo narrado en el texto.
- Hecho. El trasfondo histórico que envuelve a lo que se cuenta en el texto.
- Consecuencias. Todo lo que da lugar a partir de lo expuesto en el texto.
Para llevar a cabo esta labor es necesario llevar a cabo un doble tratamiento:
-Los conocimientos que tenemos sobre esa situación (los aprendidos en clase) deben servir para explicar las ideas del texto, pero sin olvidar que el mismo texto nos aporta mayores conocimientos sobre la situación histórica a la que hace referencia.
-El Comentario debe ser ordenado (no equivale a seguir el texto literalmente) y no vale separarse del texto (es necesario hacer referencias puntuales).

5.- VALORACIÓN Y CRÍTICA DEL TEXTO:
Una vez entendido todo lo de antes, hemos de valorar:
·   Si el texto es objetivo o no (si realmente cuenta lo que sucedió o da una visión parcial y subjetiva de lo acontecido). 
·   Si es fundamental o accesorio para conocer esa etapa histórica en la que está escrito (la importancia del texto).


Su trascendencia actual y vigencia, con independencia de la distancia temporal que separa al autor del lector. Esta fase del comentario nunca será una “opinión personal”.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Examen Temas 3 y 4

Estimadísim@s alum@s, aquí os dejo el examen que acabáis de realizar. Comprobar lo sencillo qué es y haced vuestros cálculos. Espero que seáis sincer@s y coincidan con vuestra calficación.

VER EXAMEN

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Presentación Tema 4. La Monarquía Hispánica. RRCC y Austrias.

Hola de nuevo queridísimos alumnos, antes de que abordéis la presentación del Tema 4, me gustaría que reflexionaseis sobre la siguiente frase y qué descubráis quien es su autor.

"mientras en la ciencias naturales explicamos, en las ciencias humanas comprendemos".

Otra cosa, dados los problemas que hemos tenido de expresión, argumentación y redacción con las cuestiones del examen os invito a que acudáis en los  recreos a mi "refugio nuclear" y comentemos y `practiquemos con textos,mapas y dudas, con la excepción del miércoles que tengo guardia.

Ahora sí, la presentación:  DESCARGAR AQUÍ. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Presentación Tema 3: Reinos Peninsulares Cristianos.

Hola chicos, aquí os dejo la presentación del Tema 3: Reinos Peninsulares Cristianos.  En él se abordan todos los aspectos relacionados con su formación, consolidación, avance territorial y características sociales y económicas. 

VER PRESENTACIÓN

Anexo al Tema 3. Los reinos cristianos en los s. XIV y XV

AMPLIACIÓN TEMA 3
3. LA BAJA EDAD MEDIA (SIGLOS XIV Y XV)

El desarrollo político y económico delos tres grandes reinos peninsulares (Corona de Castilla, reino de Navarra y Corona de Aragón) durante los siglos XIV y XV es bastante diferente entre sí. Ello responde a dos modelos bastante divergentes, que son el reflejo de formas distintas de organizar los territorios.Mientras que el reino de Castilla plantea un modelo unitario que caminará hacia la formación de una monarquía autoritaria, la corona de Aragón presenta un sistema típicamente feudal basado en el pactismo entre las Cortes y el Rey.

La Corona de Castilla, desde su unificación en 1230 (Castilla y León), generó un proceso de centralización administrativa y de creación de un derecho general monárquico, el Código de las Siete Partidas (Alfonso X), que estableció una cierta uniformidad jurídica del reino, y quedó definitivamente asentado en el Ordenamiento de Alcalá promulgado por Alfonso XI en 1348. Este proceso centralizador contó con la oposición de la nobleza y los concejos, al reforzar el poder real. Solo las tierras vascas incorporadas a Castilla siguieron rigiéndose por sus normas habituales y sus fueros particulares.

En la Corona de Aragón, el poder nobiliario impulsó el pactismo, por el cual el monarca veía limitadas sus atribuciones. Así, el ejercicio del poder se basaba en un equilibrio entre el poder real y las diferentes instituciones, y el monarca estaba sometido al control de la nobleza a través de las Cortes. El pactismo quedó definitivamente consolidado a finales del siglo XIII, cuando Pedro III dotó a la Cortes de la función legislativa, hasta entonces exclusiva del monarca. Las leyes se aprobaban en común y el rey se comprometía a respetar las leyes de cada reino (en Cataluña los Usatges, en Aragón los Fueros y en Valencia los Furs)

Las Cortes eran la reunión de los tres brazos o estamentos (nobiliario, eclesiástico y ciudadano) con el rey. El monarca solía convocarlas para pedir recursos económicos para sus campañas militares (subsidios). Las primeras Cortes que se crearon en la Península fueron las del reino de León en el año 1188 y, más adelante, las del reino de Castilla (1217). Con la unión de los reinos de Castilla y León, las Cortes comenzaron a convocarse juntas. Las Cortes castellanas mantuvieron siempre un carácter consultivo y de aprobación de los subsidios.

En la Corona de Aragón, cada reino tenía sus propias Cortes (Aragón, Cataluña y Valencia). A diferencia de Castilla, gozaban de una cierta función legislativa y votaban los impuestos. A partir del siglo XIV se creó en Cataluña una delegación permanente de las Cortes, que recibió el nombre de Generalitat y cuya función era recaudar impuestos y vigilar por el cumplimiento de las leyes.
3.1. Crisis en la corona de CASTILLA

Los nobles quisieron afianzar su predominio en la sociedad e imponer su voluntad a los monarcas. La alta nobleza y la Iglesia se opusieron a Pedro I de Castilla (1350-1369) porque quiso someterles, y apoyaron a su hermanastro Enrique de Trastámara. Tras años de guerra civil (1366-1369), el bando nobiliario consiguió vencer y proclamar rey a Enrique II (1369-1379), que inició la dinastía Trastámara en Castilla. Pero la nueva casa reinante también intentó fortalecer su poder a través de centralizar el poder, y por ello se limitaron la funciones de las Cortes y se impulsó el desarrollo de instituciones reales como la Audiencia (1371) o la reforma del Consejo Real (1385). La nobleza no lo aceptó y se enfrentó a este aumento del poder de la monarquía. Entre 1419 y 1479 se formaron numerosos bandos nobiliarios que dieron lugar a numerosas guerras civiles. En el reinado de Juan II (1406-1454) se enfrentaron los partidarios de la monarquía, los infantes de Aragón y la alta nobleza castellana. Ganó la alta nobleza y dominó en tiempos de Enrique IV (1454-1474), dando lugar a un periodo de anarquía y escasa autoridad real. A la muerte de este rey de nuevo estalla otra guerra civil (1474-1479) entre la hermana del rey, Isabel, apoyada por la nobleza, y la hija de Enrique IV (Juana la Beltraneja).

3.2. Crisis y decadencia en la corona de ARAGÓN

Las dificultades económicas y financieras que afectaron a Cataluña, unidas a las catástrofes demográficas y al colapso comercial provocado por el avance turco en el Mediterráneo, coincidieron con el problema de la sucesión dinástica tras la muerte, sin descendencia, del último monarca de la Casa de Barcelona, Martín I el Humano (1410).

La crisis política se resolvió mediante el Compromiso de Caspe (1412), que reunió a representantes de los tres territorios (Aragón, Valencia y Cataluña) en dicha ciudad para elegir monarca entre los distintos candidatos. Se nombró a Fernando de Antequera, con lo que una rama de los Trastámara castellanos pasó a reinar en la Corona de Aragón. Los Trastámara intentaron reforzar la autoridad monárquica y se encontraron con la oposición de las clases privilegiadas. Alfonso V el Magnánimo buscó el apoyo de los payeses remensas(siervos agrícolas), pero lejos de solucionar el enfrentamiento, en tiempos de Juan II de Aragón (1458-1479), se produce una guerra civil (1462-1672) que enfrentó al monarca con las clases dirigentes catalanas, a estas con los campesinos remensas y los grupos de poder de la ciudad de Barcelona entre sí por el control de la misma. Finalmente, Juan II logró imponerse y optó por la reconciliación (Capitulación de Pedralbes de 1472), aunque sin dar solución a los problemas que habían provocado la guerra. La pacificación del campo no se realizó hasta el año 1486, con la Sentencia Arbitral de Guadalupe, dictada por el nuevo rey Fernando el Católico, que abolió definitivamente la remensa y los malos usos, pero confirmó el régimen señorial.

4. LA ECONOMÍA Y LA SOCIEDAD DE LOS REINOS CRISTIANOS

Durante los siglos IX al XI la economía de los reinos y condados cristianos se basó casi exclusivamente en la ganadería y la agricultura, orientada hacia el autoconsumo, igual que la pequeña producción artesanal local. A partir del siglo XII, la situación cambió. En la Corona de Aragón la conquista de tierras de Lleida y de Tortosa a los musulmanes reactivó la agricultura, pero sobre todo permitió la conexión con las rutas comerciales del Mediterráneo. Muy pronto, las ciudades costeras, especialmente Barcelona, se especializaron en un comercio de reexportación de productos del Norte (Francia y Flandes) y locales (pieles, armas, aceite) hacia otros lugares del Mediterráneo.

También en León, Castilla y Navarra, el avance de la frontera hasta la línea del Tajo hizo posible una mayor estabilidad, el crecimiento demográfico, el aumento de la agricultura y la artesanía y la venta de excedentes. Aparecieron nuevas ferias y mercados y, además, las numerosas parias cobradas a los reinos de taifas y la consolidación del “Camino francés” de la ruta de Santiago activaron el comercio a larga distancia.

Los siglos XII y XIII habían sido de expansión económica en toda Europa y, como hemos visto, también en los reinos hispánicos. Pero la llegada a Occidente de una terrible epidemia, conocida como la Peste Negra (1348), inauguró una etapa de catástrofes demográficas, crisis agrícolas y enfrentamientos sociales (siglos XIV y XV). Entre 1310 y 1346 se sucedieron malas cosechas que provocaron la desnutrición de la población y una gran mortalidad con la llegada de la Peste Negra. La disminución del número de campesinos provocó el abandono de explotaciones agrícolas y una bajada de la producción. La nobleza impuso nuevos impuestos y los campesinos se levantaron contra el endurecimiento de la servidumbre. En las ciudades se producen revueltas por la falta de abastecimiento y en el ámbito políticose inicia un periodo de luchas entre nobleza y monarquía por imponer su autoridad.
4.1. Economía en Castilla
En Castilla, a partir de los siglos XII-XIII, la ganadería pasó a convertirse en el factor fundamental del desarrollo económico. Las enormes extensiones de tierra conseguidas con la conquista del territorio andalusí fomentaron la cría de ovejas merinas, que producían una lana de gran calidad, y que tenía mucha demanda en Europa. Esto impulsó el enriquecimiento de los grandes propietarios de ganado (monasterios, concejos y nobles) a costa de los agricultores, que vieron cómo se frenaba el crecimiento de la producción agrícola.

Para promover la ganadería se creó el Honrado Concejo de la Mesta (1273), que agrupaba a los ganaderos y organizaba la trashumancia (las cañadas, los privilegios de paso, etc.). La invasión de las tierras de cultivo por los rebaños provocó numerosos conflictos con los agricultores, en los que la monarquía, también propietaria de grandes rebaños, siempre favoreció a la Mesta.
La Corona de Castilla mantuvo una economía basada en la exportación de materias primas (lana castellana y hierro vasco) a través de Burgos y los puertos del Cantábrico y en la importación de productos manufacturados. Los beneficios de la exportación de lana se concentraron en manos de la nobleza y del alto clero, que se consolidaron como los grupos sociales más ricos y poderosos de Castilla, pero dificultó el desarrollo de las manufacturas locales (Cuenca, Béjar, Zamora, Ávila y Segovia), que tenían que soportar la competencia de las telas importadas de los Países Bajos. Esta situación obstaculizó el nacimiento de una burguesía que pudiese servir de contrapeso al poder de la nobleza.
4.2. Desarrollo económico en la Corona de ARAGÓN
En las tierras aragonesas se consolidó una sociedad agraria con grandes propietarios nobiliarios, en la que tuvo mucho peso la ganadería ovina. La ganadería de secano era socialmente de cereales (trigo), pero existía una próspera agricultura de regadío en las zonas de influencia musulmana, en las que los mudéjares mantenían los riegos y las acequias, y en las ricas huertas valencianas. En las ciudades se multiplicaron las actividades artesanales (textil, metalurgia, naval, etc.), que se vieron estimuladas por el comercio marítimo, impulsado desde los puertos de Barcelona, Palma y Valencia.

Desde el siglo XIII al XV, la Corona de Aragón desarrolló un floreciente comercio internacional en el mar Mediterráneo. Las rutas más frecuentes se dirigían hacia Cerdeña y Sicilia, el mar Egeo, el Imperio bizantino y el Norte de África. Los barcos salían cargados con tejidos, aceite, herramientas y armas de hierro. De regreso traían especias, tejidos de seda y trigo. Para defender los intereses de los comerciantes en los principales puertos del Mediterráneo se crearon los Consulados de Mar. Estas actividades favorecieron el desarrollo de una influyente burguesía comercial que ejerció el control de las instituciones ciudadanas.

Pero las catástrofes demográficas y agrícolas del siglo XIV provocarán el colapso del comercio marítimo, sobre todo en Cataluña, unido al avance de los turcos en el Mediterráneo. La disminución del comercio provocó la reducción de la demanda de productos artesanales y manufacturados, y las actividades urbanas fueron menguando.

La monarquía y los municipios vieron reducir sus recursos como consecuencia de la disminución de los impuestos que recaudaban del comercio y las actividades artesanales y manufactureras. Todo ello favoreció la transformación de muchos nobles y burgueses en rentistas, que abandonaron la inversión productiva o comercial, para invertir en deuda y hacer de prestamistas. En consecuencia, las actividades productivas decayeron aún más y agravaron la decadencia económica de Cataluña.
La crisis, que se mantendría durante las dos centurias siguientes, comportó el declive de la actividad artesanal y comercial en las ciudades de Cataluña, y su empuje económico decayó. Mientras, Valencia se recuperó con mayor rapidez, convirtiéndose en el principal puerto comercial y centro económico de la Corona de Aragón a lo largo del siglo XV.
4.3. la sociedad
La sociedad medieval estaba articulada alrededor de tres estamentos: la nobleza y el clero constituían los grupos privilegiados, mientras el estado llano estaba formado por el campesinado y una incipiente burguesía de las ciudades. Los privilegiados basaban su poder en la posesión de tierras, estaban exentos del pago de impuestos y sometidos a leyes especiales.

La España medieval no siguió exactamente los patrones de feudalización de otros lugares de Europa. La ocupación musulmana, la guerra intermitente, pero constante durante cinco siglos, y las formas de repoblación del territorio, originaron formas de poder monárquico y nobiliario diferentes y condicionaron la categoría social y jurídica del estado llano.

Dentro de los privilegiados podemos incluir:
-   La alta nobleza, que con las repoblaciones se convirtió en propietaria de grandes extensiones de tierra.
-   La pequeña nobleza (hidalgos, infanzones, caballeros, etc.), que al finalizar el proceso de conquista fue empobreciéndose paulatinamente.
La vinculación de la tierra a los linajes nobiliarios se consolidó en el siglo XIV con la institución del mayorazgo, que permitía mantener el patrimonio a estas familias porque no se dividía.
-   El clero, que poseía también grandes señoríos, cuyos ingresos se completaban con el obligado pago del diezmo.

Los campesinos constituían la mayor parte de la población, pero su situación no era homogénea. En la mayor parte del Norte peninsular predominaban los campesinos libres y propietarios de pequeñas extensiones, mientras que en Cataluña estaban sujetos a servidumbre. En el Sur, el avance de la conquista cristiana supuso la configuración de grandes señoríos nobiliarios y eclesiásticos trabajados por campesinos también en régimen de servidumbre.

La burguesía conoció una notable expansión a partir del siglo XIII con el crecimiento de las ciudades, sobre todo en la Corona de Aragón, donde el desarrollo de actividades manufactureras y comerciales enriqueció a este grupo social, que fue ganando influencia. La burguesía se fue convirtiendo en la gran financiera de las monarquías a través de su representación en las Cortes y en los concejos municipales.

Existían dos importantes minorías, los judíos y los mudéjares, así como algunas formadas por mercaderes de otros reinos (genoveses, francos, etc., muchas veces protegidos por los monarcas). Los primeros habitaban en las juderías de las ciudades y se dedicaban preferentemente al comercio, a la artesanía y al préstamo. Las relaciones con los judíos fueron buenas hasta el siglo XIII, cuando empezaron a ser frecuentes las persecuciones y asaltos a las juderías (progroms).Los mudéjares, musulmanes que no habían huido tras la conquista cristiana, se dedicaban fundamentalmente al cultivo de la tierra. Aunque vivían marginados, no fueron perseguidos debido a su situación de pobreza.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Video resumen sobre la evolución de la división provincial de Hispania

Aquí os dejo este vídeo a modo de síntesis.


Resumen de lo visto en clase sobre la Hispania Romana



La organización territorial de la península Ibérica en tiempo de los romanos


Los romanos realizaron diversas divisiones de la península Ibérica a lo largo de la historia de su Imperio. La primera organización político-administrativa del territorio peninsular se remonta a los comienzos del siglo II a.C.


En el año 197 a.C. se crearon dos provincias, Hispania Citerior (con capital en Tarraco, comprendía desde el Valle del Ebro y el litoral mediterráneo) e Hispania Ulterior (con capital en Corduba, el Valle del Guadalquivir). Las provincias se encomendaban cada una a un pretor, que ejercía de gobernador provincial.


Tras un intenso proceso de romanización y con la conquista efectiva de la mayor parte de la Península, César Augusto aprovechó su estancia en Tarraco en el invierno del 27-26 a.C. para reorganizar de nuevo la vieja división de la Península.


El nuevo emperador decidió dividir definitivamente Hispania en tres circunscripciones, tres provincias llamadas Ulterior Baetica (con capital en Corduba), Ulterior Lusitania (con capital en Emérita Augusta) y la Hispania Citerior (con capital en Tarraco), que sería después llamada Tarraconense.


Las provincias estaban subdivididas en ‘conventus’, algo que podría equipararse a nuestras modernas provincias. Mientras que en la época republicana los conventos no habían tenido estrictamente una acepción territorial, con la llegada del Imperio la reorganización territorial augústea cada convento estaba dotado de una capital conventual.


En la capital de cada uno de los conventus se centralizaba normalmente la administración de justicia, la recaudación de impuestos y el culto imperial. A través de los conventos se elaboraba también el censo. Gracias a la Historia Natural de Plinio el Viejo, redactada a mediados del siglo I d.C., disponemos de una detallada relación de todos los conventos peninsulares.
 

Ya a finales del siglo III, cuando el imperio estaba en caída libre, el emperador Diocleciano lo divide en dos entidades independientes, una en Occidente y otra en Oriente. Del mismo modo, propone en 298 d.C. una nueva división administrativa para todo el imperio, que afecta a Hispania en la creación de dos nuevas provincias: la provincia Cartaginensis y la provincia de Gallaecia.

A finales del Imperio se crearan dos nuevas provincias, la Maurtania Tingitana y la Ballearica 



LA IIMPORTANCIA Y ADMINISTRACIÓN DE LAS CIUDADES. 
Las ciudades fueron la base de la organización territorial de la Hispania Romana. Desde las respectivas capitales, convertidas en grandes urbes, se administraban lan provincias y en ellas residían las principales autoridades civiles y militares. 

Cada provincia, a su vez, se dividía a partir del siglo I en conventus, unidades territoriales menores que servían para organizar la administración judicial, el reclutamiento militar y el cobro de impuestos. 

Como último eslabón de la administración romana funcionarían las civitates, es decir, ciudades que organizaban el territorio de su entorno, y que coincidieron en gran parte con antiguos núcleos de población prerromana. La condición jurídica de estas ciudades podía variar. Las de origen indígena gozaban de cierta autonomía, pero no del estatus de ciudadanía romana, que sólo era concedido a algunas ciudades a las que se daba el rango de municipium. Las ciudades fundadas para instalar colonos romanos (colonias), tenían también plenos derechos de ciudadanía romana. 

Municipios y colonias, por tanto, se gobernaban con las mismas instituciones y derecho que la propia Roma. En cualquier caso, con el tiempo cada vez más ciudades fueron consiguiendo la plena ciudadanía romana, que se extendió a todos los territorios del Imperio, y por tanto de Hispania, en el año 212, bajo el mandato del emperador Caracalla. 

En cuanto al gobierno de las ciudades hispanas, los municipios y colonias contaban, como hemos mencionado, con una organización similar a la de la propia Roma. Existía un Senado, también llamado Consejo de los decuriones, que tenía competencias administrativas, judiciales, religiosas y militares. 

Sus miembros pertenecían a la clase dirigente de la ciudad y debían ser ciudadanos romanos. Anualmente entre sus miembros se elegían dos personas (duoviri) que tenían a su cargo el gobierno de la ciudad, y presidían las reuniones del Senado. En su labor los duoviri eran auxiliados por otros magistrados inferiores (ediles).